Hace más de 130 años tuvo lugar una confrontación protagonizada por Edison, Tesla y Westinghouse por la conquista de la industria eléctrica mundial.

Hace más de 130 años el mundo fue testigo de una confrontación que sigue abriendo debates y polémicas entre los expertos de las ciencias: dos tecnologías para la generación y distribución de electricidad se disputaban el trono en los Estados Unidos.

Por un lado estaba el inventor estadounidense Thomas Alva Edison, con su innovadora corriente continua (CC), mientras que en la otra esquina permanecía  Nikola Tesla, con la revolucionaria corriente alterna (CA).

Tal vez te parezca normal contar con corriente eléctrica en casi cualquier parte en pleno siglo XXI, pero hace más de un siglo la palabra electricidad era mágica, una palabra que involucraba muchas cosas que hoy damos por sentadas.

Fue un conflicto que se extendió durante años en la década de 1880, pero en el que no hubo ninguna bala. Edison se transformó en pionero con la construcción de generadores de corriente, alcanzando relevancia con sus primeros clientes en Nueva York.

Tesla, de origen serbio, llegó a los Estados Unidos en 1883 para trabajar con Edison. No pasó mucho tiempo hasta que el ingeniero europeo ideó una mejor forma de generar corriente y distribuirla. Pero fue desacreditada por Edison, que temía perder lo que había cosechado hasta ese momento: negocios y prestigio.

Rediseño de generadores

En 1885, Edison le pidió a Tesla rediseñar los generadores de corriente continua y le dijo que, si lo lograba, le daría 50.000 dólares. Tesla lo consiguió, pero no recibió ningún pago, lo que propició su renuncia. Edison solo atinó a decir: “Usted no entiende el humor estadounidense”.

Abatido y sin dinero, Tesla conoció a George Westinghouse, que le ofreció trabajo en Westinghouse Electric. En 1893, en Chicago, ambos realizaron una exhibición pública de cómo funcionaba la corriente alterna, lo que demostró la superioridad ante la creación de Edison, que seguía desacreditando los avances de su rival. ¿¡Increíble, verdad!?

Tesla había cedido sus patentes a Westinghouse para seguir desarrollando la tecnología. En 1896 fue construida la primera central hidroeléctrica del mundo. El lugar escogido fue las cataratas del Niágara.

La instalación consiguió enviar electricidad hasta la ciudad de Búfalo, situada a unos 32 kilómetros de distancia. Desde entonces, Tesla ha sido considerado el padre de la industria eléctrica.

Nuevos horizontes

La implementación de este sistema abrió la compuerta para innumerables desarrollos y llevar energía a cualquier parte. Ya no solo se trataba de estaciones centrales de distribución, sino de generadores portátiles que son de amplio uso en la actualidad.

Ha sido tanto el avance en la materia que es habitual que se generen dudas sobre cómo elegir un generador eléctrico que logre abastecer a casas, hospitales y lugares alejados de la red de energía.

Según los especialistas del sector, un generador eléctrico es una importante pieza de ingeniería que suele ser utilizada para atender los casos de viviendas muy alejadas, o como respaldo para las empresas en sus procesos productivos.

“Un generador debe elegirse según el combustible que use, los requerimientos de potencia y la regulación de la tensión”, explica la empresa Luz Plantas.

En su día, el sistema propuesto por Tesla minimizaba la pérdida de corriente eléctrica a largas distancias. Además, con la creación de los sistemas de generación polifásicos alternos, transformadores y motores, la corriente alterna fue adoptada en los Estados Unidos para la distribución de la energía.

La guerra de las corrientes fue una contienda que se basó en los medios de comunicación y en las relaciones públicas. Su impacto ha generado un impulso notable en la calidad de vida de la población.

Álvaro Díaz

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