África y la península árabe tienen un montón de fronteras en línea recta, un curioso hecho resultado de la conquista europea. ¡Increíble pero cierto!

Los entendidos en cartografía y que conocen bien los mapas políticos del mundo saben que las fronteras entre los países suelen corresponder al trazado de los ríos, como entre México y Estados Unidos, o a las divisorias de aguas, como entre Chile y Argentina, pero en ocasiones encontramos límites fronterizos en línea rectas. ¿A qué se debe?

El continente en que este fenómeno es más común es África, y muy especialmente en los países que ocupan el norte africano y forman parte del desierto del Sahara. Egipto, por poner un ejemplo, forma un trapecio casi perfecto en la esquina norooriental del continente negro.

Las conquistas y modificaciones fronterizas

En realidad, el fenómeno no es exclusivo de África. La línea recta es una característica de los territorios que fueron objeto de conquista por parte de las potencias europeas, tras la ola exploratoria iniciada por Cristóbal Colón a finales del Siglo XIV.

La primera gran frontera recta de la que se tiene registro fue la establecida por el tratado de Tordesillas, que delimitó las posesiones de España y Portugal en América a 370 leguas al occidente de Cabo Verde. La ubicación exacta de esa línea nunca se determinó exactamente, pero el tratado se considera el primer acuerdo internacional en este sentido y estableció un precedente.

Cuando ingleses y franceses emprendieron sus respectivos planes de dominación de África, el concepto tribal de territorio fue demolido y el método para establecer la división de estas posesiones se basó en los precedentes conocidos. En el sur del continente abundan los ríos y elevaciones, lo cual llevó a cientos de acuerdos, aunque la frontera entre Namibia y Angola también es casi una recta perfecta.

En el norte del continente africano es muy evidente que la falta de hitos geográficos importantes obligó a los conquistadores a dividir sus territorios simplemente siguiendo el trazado más recto posible entre los escasos puntos disponibles. Originalmente esas fronteras eran pocas, porque en la práctica sólo había territorios bajo dominio francés o inglés.

Al sobrevenir la descolonización del continente en el Siglo XX, las potencias debieron repartir a los países sus respectivos territorios, y crearon nuevas fronteras rectas, aparte de las que ya existían. Es así como Marruecos, Saharaui, Mauritania, Mali, Argelia, Libia, Niger, Sudán y Egipto están delimitados en buena parte de sus contornos por simples líneas rectas.

Si se revisan los límites en la península árabe, se puede constatar que también se realizaron cortes rectos entre Arabia Saudita y el resto de los países de la región.

¿Por qué no se han reorganizado las fronteras?

Las naciones africanas no han recuperado su organización previa a la conquista europea, al igual que ocurre en América. La mezcla de tribus y el traslado forzoso de elementos de distintas naciones a puntos ajenos a su lugar de origen dificultaría enormemente cualquier intento, así que los actuales países no tienen interés en recuperar su configuración original, de la cual tampoco hay registros fidedignos.

Sin embargo, las disputas territoriales y fronterizas están lejos de extinguirse en África. Razones religiosas, racistas y económicas les han mantenido en permanente convulsión. Lo más sano y lo más sencillo es mantener, en los casos en que no haya disputas pendientes, las fronteras establecidas por las potencias dominantes, e intentar la paz a partir de ese punto.

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Eduardo Rada

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