El clima cambia, el sol brilla con mayor intensidad… Ha llegado la primavera y debes estar preparado para los cambios que va a experimentar tu cuerpo…

En la primavera nos sentimos con más energía, somos más positivos, estamos más contentos, es una estación donde iniciamos muchos ciclos. Es como dice el dicho: “la primavera la sangre altera”. Pero, ¿por qué se produce esta alteración?

La primavera: guerra de hormonas

La respuesta está en ese complejo químico llamado cerebro. La primavera favorece la liberación de hormonas que influyen en nuestro comportamiento.

La oxitocina es una de ellas. Conocida como la “hormona del amor”, modula los patrones sexuales.

También liberamos dopamina que inunda el sistema nervioso cumpliendo un papel muy importante en el placer y la recompensa.

Ese estado de ánimo tan particular y positivo que aflora en primavera es responsabilidad de la serotonina.

Además, nuestro cerebro también libera noradrenalina, que alivia el estrés e influye en la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

Finalmente las feromonas, la hormona de la atracción, nos hacen más “llamativos” a la vista de los demás.

Todas ellas a la vez, forman una mezcla explosiva que influye directamente en que nuestro estado de ánimo sea más alegre y que sintamos un mayor deseo sexual.

Efectos pasajeros de la primavera

El cambio estacional provoca en los humanos, y en la gran mayoría de los seres vivos, un repunte en las hormonas involucradas en la atracción sexual.

Este “desajuste” en la producción de neurotransmisores y hormonas se produce gracias a que la luz y la temperatura del ambiente aumentan, generando que la floración, la polinización y la presión atmosférica también experimenten un incremento.

Además de todo lo anterior, durante la primavera, la gente es más propensa a pasar más tiempo fuera de casa y a ir mucho más ligera de ropa, lo que también influye en el aumento del apetito sexual.

Pero la euforia provocada por la llegada de la temporada estival también tiene un lado negativo. Se la conoce como “astenia primaveral” y provoca tristeza, fatiga o incluso insomnio a todos aquellos que la sufren.

No se trata de ningún trastorno psiquiátrico, sino de una sensación subjetiva que se traduce en una mayor vulnerabilidad de la persona frente al paso del invierno a la primavera.

Mar Pons

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