Los antiguos veían formas en las estrellas, los viajeros las usaban para orientarse y los hombres modernos sueñan con descubrir los misterios que esconden.

Las estrellas han estado allí siempre, desde los albores de la humanidad, fascinándonos y haciéndonos soñar. Los antiguos veían en ellas animales y formas, los viajeros las usaban para orientarse al navegar, y los hombres modernos sueñan con ese día en que finalmente puedan viajar hacia ellas y descubrir los misterios que esconde su lejanía. Misterios como los que en este artículo te vamos a revelar.

Los dos hemisferios celestes

No pueden verse las mismas constelaciones desde la parte Norte del planeta que desde la parte Sur, ni tienen la misma ubicación durante todo el año.

De este modo, la Cruz del Sur puede verse únicamente desde el hemisferio Sur y la estrella Polar solamente desde el Norte. Lo cual no significa que no estén o desaparezcan, sino que su luz no llega a los ojos de sus espectadores.

Algo semejante a lo que ocurre durante el día, cuando la luz de nuestro Sol enceguece la del resto de los objetos en el firmamento y no nos deja percibirlos.

constelaciones

La estrella más brillante del firmamento

El objeto más brillante de nuestro cielo es, obviamente, el Sol. Es la estrella más brillante y más cercana que tenemos. Sin embargo, el Sol no es la estrella más brillante de todas, ni mucho menos, sino sólo la estrella en torno a la que orbita nuestro planeta.

La más brillante de todo el firmamento nocturno terrestre es Sirio (alfa Canis Majoris) situada en la constelación Canis Maior del hemisferio celeste sur, que no es otra que la constelación del perro. Es una estrella blanca de 2,02 veces la masa del Sol y unos 200 o 300 millones de años de antigüedad, aproximadamente, que se encuentra a 8,6 años luz de nosotros.

alfa Canis Majoris

Las segunda, tercera y cuarta estrellas más brillantes del firmamento nocturno son Canopus, Arturo y Rigel, cada una a 310, a 37 y a apenas 4,4 años luz de distancia respectivamente.

No todo lo que está “junto” está cerca

El mayor reto de los observadores del espacio está, sin duda, en la perspectiva. Las distancias astronómicas son tales, que dos objetos pueden mostrarse muy próximos y estar sin embargo a millones de kilómetros de lejanía; por eso se emplea la medida de distancia del año luz, que equivale a lo recorrido por la luz (a sus 300.000 Km por segundo) en el lapso de un año entero.

Así, por ejemplo, dos de las estrellas que componen la constelación de la Osa Mayor (Ursa Maior, también conocida como constelación del Carro), están a una enorme distancia la una de la otra, a pesar de formar parte de una misma constelación: Groombridge 1618, una enana naranja fulgurante está a 15,89 años luz de distancia; mientras que Lalande 21185, enana roja, es la cuarta estrella más próxima al sistema solar, con apenas 8,29 años luz de distancia.

También está Sidus Ludoviciana (HD 116798), una enana blanca situada a 393 años luz y la octava más brillante del firmamento terrestre nocturno.

Las estrellas más cercanas a la tierra

Ya que hablamos de distancias, aclaremos que casi la totalidad de las estrellas que conocemos se encuentran a una lejanía máxima de 200 años luz, y que sólo representan una fracción de la galaxia en la que habitamos, donde habría según los estimados casi medio millón de estrellas en total.

De todas ellas, sólo diez están a menos de diez años luz de distancia de nuestro sistema solar: la más cercana es una enana roja llamada Próxima Centauri, a 4,2 años luz de distancia, a la que le siguen la Estrella de Barnard a 5,9 y el sistema Luhman 16, compuesto de dos estrellas, a 6,59 años luz de distancia. Como para ir a darse una vuelta y regresar, ¿no?

Fuera de nuestra Vía Láctea hemos detectado unas cuarenta galaxias vecinas, organizadas en un sistema gigante llamado el Grupo Local (Local Cluster). Entre ellas podemos nombrar la galaxia de Andrómeda, un espiral enorme del doble del tamaño de la nuestra, ubicada a 2,5 años luz de distancia y que es el objeto más voluminoso de todo el Grupo.

También la Pequeña y Gran Nube de Magallanes, galaxias satélite de la nuestra que la orbitan atraídas por su gravedad y que, algún día futuro, pasarán a formar parte de ella; están a 170.000 años luz (la Gran Nube) y a 210.000 años luz (la Pequeña) y son galaxias pequeñas e irregulares.

Y por último a la galaxia del Triángulo, la tercera más grande del Grupo Local después de Andrómeda y la Vía Láctea. Se encuentra a 3 millones de años luz de distancia y tiene forma de espiral, como la nuestra.

¿Conocías estos misterios de las estrellas? ¿No es una información apasionante?

Eduardo Rada
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