El asesinato de un bebé con “lágrimas heladas” que tardó 40 años en resolverse

Las pruebas de ADN siguen resolviendo los crímenes más antiguos. Es el caso del asesinato de un recién nacido y que mantuvo durante años a la gente de Sioux Falls, en Dakota del Sur (EE.UU.), con el alma en vilo. La criatura tenía lágrimas congeladas en el rostro y esto fue lo que nunca pudo olvidar Lee Litz cuando, el 28 de febrero de 1981, halló al bebé muerto en una zanja.

El pasado 8 de marzo, la policía puso tras la rejas a la culpable de abandonar al pequeño Andrew John Doe, como fue bautizado. Se trata de Theresa Bentaas, de 57 años, casada y con dos hijos, quien dijo que cometió la atrocidad a los 19 años, cuando “era joven y estúpida”.

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