La Ayahuasca: ¿sanación milagrosa o experiencia demoniaca?

Desde la antigüedad la humanidad ha buscado incesantemente una cura poderosa y efectiva para tratar las enfermedades del cuerpo o el alma.

Así vemos cómo en la mitología nórdica los dioses deben beber un brebaje para permanecer siempre inmortales, mientras que en la griega la famosa ambrosía le otorgaba inmortalidad a los hombres si llegaban a tomarla.

Pero no es solamente un afán de la sociedades de un pasado muy remoto, si tenemos en cuenta cómo en la Edad Media la búsqueda de la panacea universal impulsó a las mentes más lúcidas de su tiempo a encontrarla y los alquimistas fusionaban materiales para crear la tan anhelada piedra filosofal.

Desgraciadamente, ninguno de estos se ha encontrado hasta ahora. ¿Se trata, entonces, de una quimera que buscan los seres humanos?

Pues parece que no. Es el caso del yagé o, como también se le conoce en algunos lugares, la Ayahuasca.

Ayahuasca: del mayor subidón a la peor de las pesadillas

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Originalmente proveniente de zonas de la amazonia y el Putumayo, las sociedades aborígenes que custodian esta infusión aseguran que se trata de una medicina natural, hecha con plantas, capaz de curar los males de la persona de manera integral.

La bebida, espesa y oscura, es primero rezada por un “taita”, el líder de la ceremonia yagé, quien además es el primero en tomar la “medicina”, como también se le conoce.

Una vez ingerida, el resto de la personas hacen los mismo, lo que les permite vivir un proceso en que se purga tanto el cuerpo físico (muchas veces a través de diarreas y vómitos), como el espíritu (mediante visiones de imágenes astrales o sensaciones auditivas relacionadas con momentos íntimos de quien lo haya bebido).

En todo caso, viven la posibilidad de ver por sí mismos cuáles son aquellos males que le aquejan a nivel psicológico para atajarlos a tiempo.

Muchos de los que han vivido la experiencia aseguran sentirse mejor consigo mismos en todos los niveles, a pesar de lo duro que llega a ser el ínterin.

Sin embargo, hay quienes solo tienen muy malos recuerdos asociados a imágenes demoníacas que los acosaron durante la ceremonia o acciones violentas ejecutadas por ellos sin conciencia.

Los custodios del yagé aseguran que esto ocurre debido a que el alma de la persona, debido a la vida que ha llevado, se ha cargado de traumas y malas energías, las cuales la medicina, como todo remedio, busca curar, y esto exige no pocas veces que haya dolor.

De esta manera, los deseos del hombre se cumplen: hay métodos capaces de sanar la carne y el espíritu, aunque demandan coraje, fortaleza y voluntad para alcanzarlos.

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