Bitcoin apareció en 2009 como la primera moneda digital de la humanidad, pero aún no se sabe quién la creó, ni cómo funciona, ni cuál será su destino…

La revolución digital que trajo consigo Internet no ha dejado espacio alguno sin conquistar. Las telecomunicaciones, la compra a distancia, los servicios profesionales, incluso las relaciones personales han cambiado bajo su influjo. No iba a ser menos la economía y las finanzas. En 2009 se dio un primer paso en ese sentido: apareció la primera criptodivisa, concebida como la primera moneda digital de la humanidad. Una moneda sustentada en una red p2p (peer-to-peer), tal y como los viejos servicios de intercambio de información tipo Napster, que no es controlada por nadie (no tiene emisor central) y a la vez está al alcance de todos. ¿Su nombre? Bitcoin. Y aquí te explicaremos qué es y cómo puedes usarla.

Qué es el bitcoin y quiénes son sus inventores

Nadie asume la verdadera paternidad del bitcoin, una moneda autorregulada, descentralizada y, por lo visto, huérfana. La razón de ello estriba en que podría acusársele de atentar contra la estabilidad de monedas mucho más tradicionales, lo cual naturalmente despertará por el inventor muchas antipatías.

Aun así, el supuesto responsable se esconde detrás de un alias: Satoshi Nakamoto, el primero en proponer y difundir la criptografía necesaria para el intercambio comercial enteramente virtualizado. Y aunque se pensaba haber dado con él, a raíz de declaraciones públicas del ingeniero australiano de 44 años, Craig Steven Wright, éste anunció recientemente no ser el inventor de este revolucionario sistema financiero.

creador bitcoin

La fundación bitcoin, además, que hace las veces de portavoz del gremio de usuarios de la criptomoneda, ha expresado sus dudas respecto a la autoría de Wright, así como de la cacería de brujas que podría estarse haciendo detrás de la investigación.

Dado que el bitcoin no se imprime, no tiene presencia física real, ni se rige por otras fuerzas que su valor y su precio, siendo el primero el indicador de su aceptación y uso entre la comunidad de usuarios (recordemos que se basa en protocolos de intercambio directo), y el segundo su costo relativo en base a la oferta y la demanda, entraña una cantidad enorme de desconfianza, pues no tiene, como el dinero corriente, un respaldo en algún Banco Central ni puede ser regulado de forma alguna.

En la plataforma de compra ripio.com nos cuentan qué es Bitcoin, una moneda enteramente libre, cuyo principio casi utópico parte del casi utópico proyecto de la irrestricta circulación de los capitales, ajenos a intereses políticos y monopolios corporativos, siempre y cuando sus usuarios acepten sin cortapisas esa forma de pago.

Cotización del bitcoin en la actualidad

El crecimiento del bitcoin de cara a la crisis económica mundial fue meteórico: pasó de valer unos pocos céntimos de euro a casi los cuatrocientos, con más de 15 millones de bitcoin circulantes en la actualidad (lo cual representa un valor total de poco menos de seis millones de euros). Esto significa que el bitcoin es una fuerza financiera altamente volátil, que sin embargo podría desplomarse tan rápido como ascendió.

La circulación del bitcoin, por otro lado, crece ampliamente en el mundo del comercio virtual, siendo aceptado tanto por empresas y proveedores de servicios, como por particulares y vendedores a pequeña escala. Esto a pesar de que su ascenso no ha carecido de tropiezos, como puede observarse en la web dedicada a observar la cotización de la moneda: bitcoincharts.com, y de las advertencias de diversos sectores financieros que la observan con sumo recelo.

moneda bitcoin

El bitcoin (representado ฿ o BTC, pues no existe una simbología oficial), de todos modos, está a la venta. Diferentes sitios Web lo ofrecen sin mayor problema, ya que se trata de una transacción completamente legal, y la moneda es utilizable no sólo para adquirir productos digitales y mercancía de todo tipo por Internet, sino además como una forma, aunque sumamente arriesgada, de ahorro, en particular para usuarios de monedas débiles cuyos procesos devaluativos hacen poco rentable su tenencia.

Ya sea que se trate de un proyecto financiero utópico y destinado al desplome, o como lo asoman sus fieles seguidores, de la moneda que regirá la economía de las sociedades del futuro, el destino del bitcoin es, cuando menos, polémico. De su triunfo o fracaso dependerán la popularización de iniciativas similares de cara a un futuro altamente digitalizado y de complejísimas transacciones comerciales.

Eduardo Rada
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