¿Borrar recuerdos desagradables? Un interruptor genético lo hace posible.

Un grupo de científicos ha conseguido eliminar recuerdos en un grupo de ratones al intervenir la comunicación con el gen NPTN.

No se trata de un caso de ciencia ficción. Unos científicos de la Universidad Católica de Lovaina, en conjunto con los del Instituto Leibniz de Neurobiología, aseguraron que consiguieron eliminar recuerdos no muy gratos a varios ratones de laboratorio.

Para alcanzar tal desafío, los especialistas alegaron que utilizaron una especie de interruptor genético que provocó un cambio en el comportamiento de estos animales.

Hasta ahora, los humanos hemos olvidado recuerdos de nuestra mente a causa de enfermedades como la demencia o el Alzheimer, por accidentes y también por sucesos postraumáticos. El anuncio de los investigadores ha abierto una compuerta para formular nuevas teorías sobre nuestro cerebro y el comportamiento humano.

El experimento con los ratones se realizó de la siguiente forma: un grupo de estos fue entrenado para que, al encender una lámpara, se movieran dentro de una caja de un lado para otro, para evitar un estímulo en sus patas.

La técnica con la que los científicos aplican este entrenamiento se denomina: aprendizaje asociativo.

Reacciones

En este punto, los investigadores desactivaron el gen NPTN en varios de los animales, lo que derivó en que, una vez hecho este procedimiento, los ratones ya no eran capaces de realizar la actividad para la que fueron adiestrados.

Los que seguían con el gen activado sí pudieron hacer la tarea sin ningún problema. ¿Curioso, no?

El gen NPTN ha sido estudiado por científicos de todo el mundo, que afirman que está relacionado con la inteligencia y que afecta la comunicación entre las células cerebrales.

Uno de los científicos participantes, Detlef Balschun, que se desempeña como profesor en el laboratorio de psicología de la Universidad de Lovaina, declaró lo siguiente: “La desactivación influyó en el comportamiento, pues interviene en el proceso de comunicación de las células cerebrales”.

En los humanos

La pregunta que surge ahora es: ¿Qué utilidad tiene esto para los seres humanos? Los investigadores responden que puede servir de mucho para aquellas personas que han vivido sucesos traumáticos, como niños y mujeres que hayan sufrido malos tratos.

Estos resultados son el primer paso para profundizar en si el gen NPTN también se relaciona con otras formas de aprendizaje.

Por ahora, los humanos debemos seguir esperando a ver qué resultados generarán las nuevas investigaciones que, desde ya, siguen su curso en los laboratorios de todo el planeta.

Álvaro Díaz
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