Usar la camiseta equivocada en Buenos Aires puede costar muy caro

La camiseta de un equipo deportivo es una marca que identifica a sus fanáticos y que trae consigo toda una carga cultural. Para quienes han vivido la emoción de ver a su equipo clasificado en Juegos Olímpicos o en Mundiales, la camiseta es un tesoro. En Argentina, esto es extremo.

Buenos Aires es una ciudad maravillosa, llena de gente solidaria y con unas costumbres divinas, pasando por el buen vino, los sabrosos asados, el teatro omnipresente y la calidez de los argentinos; pero también es un sitio en el que debes ser cuidadoso con tres temas: fútbol, política y religión.

La camiseta en el alma

Los argentinos son apasionados. Su espíritu disfruta el drama y en sus conversaciones se emocionan, defendiendo sus puntos con tal vehemencia que un observador inexperto puede llegar a creer que se va a armar una trifulca. Pero no, en el fondo hay mucho de teatro en ello y la violencia no pasará de unos cuantos gritos. A menos que se hable de fútbol.

Camiseta Boca Juniors y River Plate
Camiseta oficial del Boca Juniors y del River Plate.

Y es que en Buenos Aires hay equipos de fútbol que juegan en la liga nacional en primera división, o en segunda, o tercera, además de los equipos locales, de los barrios… Parece que hay un equipo en cada manzana y es allí donde se descarga toda las emoción que se pueda contener en un alma humana.

La defensa de los colores de la camiseta es un asunto muy serio y ahí muchas veces aunque las discusiones comiencen con un teatro, pueden terminar mal. La camiseta no se toca.

Si hay juego entre los grandes rivales, como Boca Juniors y River Plate, es mejor andar en grupo. Aunque no es lo más común, se han dado casos en los que los aficionados más bravos de uno de los equipos captan a algún desprevenido aislado, del equipo opuesto y le golpean.

La rivalidad llevada al extremo

En Argentina el fanatismo por el fútbol es tan extremista que las hinchadas no pueden entrar al estadio del equipo rival. Está prohibido por ley. Es como si los hinchas del Barcelona tuviesen prohibido entrar al Santiago Bernabeu.

Uno de los episodios más emocionantes e inéditos en la historia del fútbol argentino, ocurrió cuando los dos grandes rivales, Boca Junior y River Plate, llegaron a la final de la Copa Libertadores de América, que enfrenta a equipos de todo el continente americano.

Fue realmente increíble que la final quedase entre dos equipos del mismo país y por eso se levantó la prohibición.

Lamentablemente, el resultado fue un desastre. El “exceso de amor” por los colores de la camiseta local hizo que los hinchas de un equipo apedrearan el bus del equipo rival, impidiendo el desarrollo del partido de vuelta, que al final, debió jugarse en España.

Así que, en Buenos Aires, a tener cuidado con la camiseta. ¡Que no sea del equipo equivocado!

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