Comida rápida

En un día cualquiera de disfrute entre amigos comemos en la calle: ¿Hamburguesas? ¿Pizzas? ¿Un batido de chocolate? ¿Un banana split? ¿Qué tal unas palomitas de maíz?

Todo lo mencionado resulta absolutamente normal, damos por descontado que la comida que consumimos ha sido así desde siempre. Sin embargo, nos equivocamos. Buena parte de los hábitos alimenticios del mundo no se habrían desarrollado sin la llegada de Cristóbal Colón a las tierras americanas.

Los productos que no existían en Europa

La llegada de España a la costa americana tuvo enormes consecuencias sociales y culturales, y entre ellas las asociadas a la gastronomía. Europa había logrado un sistema de comercio bastante regular con la India y China, naciones lejanas que proveían especias y diversidad de técnicas para transformar los alimentos.

Pero al llegar a América, el nuevo mundo aportó algunos ingredientes que hoy son consumidos de manera masiva en el mundo entero. Los principales son el cacao, la papa, el maíz, el tomate, y también el tabaco, que no se come, pero se aprecia en todo el planeta.

Esta corta lista explica por qué las comidas que planificaba nuestro imaginario grupo de amigos no era posible sin el encuentro de las civilizaciones. Es difícil imaginar las hamburguesas sin ketchup ni sus acompañantes favoritas, las papas fritas. Por otra parte, la pizza cambió radicalmente cuando se le añadió la salsa de tomate que hoy constituye la base de casi todas sus variedades. Antes la base era el aceite de oliva y el queso.

El chocolate es un invento de los indígenas de Centroamérica, quienes apreciaban el sabor de la semilla del cacao, a pesar de no disponer de azúcar. La palabra proviene del vocablo xocolatl. Con esto queda claro que ni bebidas achocolatadas ni banana split podían existir, dado que este postre lleva helado de chocolate.

El acompañante predilecto de cualquier asistente al cine son las populares palomitas de maíz, resultado de asar las semillas de este cereal, uno de los más importantes en la alimentación de la humanidad.

Finalmente, los europeos conocieron en América la extraña costumbre de quemar hojas secas de tabaco e inhalar el humo, hábito que sin duda logró gran arraigo.

Lo que no tenía América

Los indígenas americanos, por su parte, se beneficiaron al conocer el ganado vacuno. La introducción del ganado enriqueció notablemente la dieta de los pueblos y aportó una nueva fuente de proteínas. Los europeos también transportaron consigo el trigo y su más importante derivado, el pan, que hoy está presente en todo el planeta.

Igualmente, los conquistadores europeos aportaron a la dieta americana multitud de condimentos que obtenían de su comercio con Asia, así como el arroz, tan importante.

Además, el comercio de las potencias europeas permitió el traslado de especies vegetales africanas a América, donde tenían mayor oportunidad de prosperar que en Europa, donde el invierno atentaba contra su supervivencia.

Si lo pensamos bien, la alimentación de todo el mundo moderno es una mezcla de ingredientes provenientes de cada rincón del mundo. Hoy se encuentran en nuestras mesas los exóticos platos de la marina dieta japonesa con los jamones ibéricos o los tamales mexicanos. La gastronomía está globalizada.

¿Habías pensado alguna vez en todo lo que puedes comer gracias a Colón? Estamos seguros de que este interesante texto será un descubrimiento para todos, ¡compártelo en tus redes sociales!

Redacción
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