Todos hemos visto los desastrosos vertidos de petróleo de los últimos años, como el del Golfo de Méjico, donde la petrolera BP la lió parda.

Pero claro siempre hay alternativas, y hoy vamos a hablar un poquito sobre ellas. Entre ellas, las más utilizadas y factibles son los dispersantes químicos, otros de contacto o bien quemar el fuel que hay en la superficie y montar una digna del mismísimo Chuck Norris, pero hay otra alternativa natural y su nombre es biosurfactante.

Biosurfactante contra los vertidos de petróleo

Ahora bien, ¿qué demonios es un biosurfactante?, pues el principio es sencillo, son unos compuestos orgánicos que tienen una parte hidrofílica y otra hidrofóbica, es decir, una parte se junta muy bien con el agua y la otra con el aceite, básicamente como las membranas de nuestras células, y sirven para dispersar las manchas de aceite porque, debido a este efecto hacen que la tensión superficial entre el agua y el crudo en este caso sea menor, y se consigan emulsiones. Huelga decir que, si hay emulsiones, tendremos gotitas más pequeñas de fuel rodeadas de agua, en lugar de tener un manto negro.

Una vez el fuel esté emulsionado, hay unas bacterias y hongos que literalmente se lo pueden comer, expulsando dióxido de carbono y agua, y se pondrán muy felices con tal festín, pero claro, no pueden crecer si la capa de crudo es tan grande que no deja ni pasar la luz del Sol.

Ahora bien, la estrategia parece clara, pero hay que tener muchas precauciones, si bien la de los biosurfactantes parece la más natural, por así decirlo, y menos dañina para el medio ambiente (echar un montón de dispersante químico al mar o quemarlo como si fuera una barbacoa no parece muy eco-friendly) hay que hacer un estudio previo para ver que mezcla de biosurfactante es la más adecuada y será la más efectiva.

Una vez hecho el estudio, hay que producirlo en un laboratorio y, según las estimaciones, costaría más o menos medio millón de dólares y el proyecto sería a doce meses, eso sí, después de un año parece que se puede tener la certeza de que todo quedará como la patena y no habrá más que un montón de biomasa (sí, las bacterias comedoras de petróleo, cuando no quede, se morirán) que se comerán el resto de bichitos pequeños marinos.

Dicho esto, esperemos que tanto la gente de BP y similares (que, por cierto, gestionaron peor los vertidos de petróleo que un quinceañero su paga del fin de semana), como los gobiernos escuchen de una vez por todas a los científicos que tienen al lado y de verdad se pongan manos a la obra en lugar de escurrir el bulto a ver si termina de salir todo el crudo y luego ya si eso vemos lo que hacemos.

Eduardo Rada
Calificación: 0/5 (0 votos)

Responder

Deja tu comentario
Introduce tu nombre