Nautilus 20.000 leguas de viaje submarino

Descubre los secretos de los submarinos nucleares, capaces de navegar bajo el agua durante largas temporadas. ¡Una maravilla de la tecnología militar!

Uno de los artefactos más curiosos que ha creado el ser humano es el submarino. El hecho de que navegue sin ser visto y pueda aparecer de súbito entre las aguas crea un aura de misterio alrededor de su existencia misma. Cualquier día, en cualquier mar del mundo, puede emerger a la superficie uno de estos titanes subacuáticos y hacer la sorpresa del día.

Claro que esto no ocurre en condiciones normales. Los submarinos tienen una enorme autonomía y pueden pasar meses sin salir a la superficie sin otra razón que la de procurar alimento para sus tripulantes.

Meses bajo el agua al estilo del capitán Nemo

El submarino tiene una larga historia y, como suele ocurrir, su invención está relacionada con las necesidades de la guerra. A diferencia del caballo, el tren, los aviones y tantos otros vehículos, el submarino no se ha popularizado como un medio de transporte civil y está destinado casi exclusivamente al servicio militar. Los pocos submarinos civiles se usan para fines científicos.

Desde que apareció el famoso Nautilus del capitán Nemo, héroe de la novela “20 mil leguas de viaje submarino”, del genial Julio Verne, pasaría más de un siglo y medio para que se estableciera el récord oficial de inmersión continua durante 3 meses, por parte del submarino nuclear USS Nautilus.

Pero muy probablemente la autonomía real sea superior. Ninguna potencia confesaría abiertamente la capacidad máxima de sus armamentos, así que la verdadera cifra debe ser parte de los documentos clasificados.

Hay varios asuntos que resolver para que una tripulación pueda vivir durante largas temporadas sin emerger a la superficie. El primero de ellos es la presencia de oxígeno respirable, o sea, en estado gaseoso.

En la novela el escritor se adelanta a varios inventos que hoy son comunes. Muestra luces incandescentes 40 años antes de la invención del bombillo por parte de Tomás Edison. Habla de un sistema que extraía la sal del agua marina y la alimentación se resolvía por medio de la pesca por parte de la tripulación. Pero además, el Nautilus de Verne estaba hecho de metal, en una época en que los barcos eran de madera.

Como si hubiesen copiado al genio francés, los submarinos modernos disponen de sistemas que extraen oxígeno del agua del mar. Además, tienen sistemas que potabilizan el agua que les rodea. De este modo se garantiza la hidratación.

La comida es otro tema. No se puede garantizar la alimentación de la tripulación de un gran submarino por medio de la pesca, dado que para pescar es necesario emerger o acercarse a la superficie más de lo prudente. Los submarinos cuentan con sistemas de refrigeración modernos que permiten almacenar insumos durante meses.

Como en los globos, la altura (en este caso profundidad) de navegación se regula por medio de tanques de lastre que se llenan con aire o con agua según se desee mayor o menor profundidad. Pero la clave para hacer funcionar todos estos sistemas es la fuente de energía que mueve a todo el submarino: su generador nuclear.

Una fuente de energía impresionante

Desde que se desarrolló la energía nuclear, la autonomía, velocidad y capacidades de los submarinos crecieron enormemente. La fusión nuclear permite disponer de enormes cantidades de energía y, teóricamente, navegar sin necesidad alguna de salir a la superficie durante años.

El elemento humano es la mayor limitante para cumplir con tales registros, porque la tripulación no soporta bien una vida de aislamiento tan prolongada.

¿Sabías acerca de estos hechos? Hay mucha gente a la que le gustaría saberlo, sería genial que lo compartieras en las redes sociales con tus amistades.

Eduardo Rada
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