Es un zumbido misterioso descrito y analizado por la ciencia desde hace cuarenta años y que afecta al 2% de la población: hablamos de The Hum.

Bautizado como “The Hum” (en inglés: el zumbido), se popularizó a mediados de los 70’s en Gran Bretaña, cuando el diario Sunday Mirror decidió hacer caso a distintas cartas de sus lectores acusando la presencia de ese extraño zumbido, que parecía además provenir de la tierra misma. El periódico entonces se hizo eco en su titular: Have you heard the hum? (en inglés: ¿Habéis escuchado el zumbido?). Para sorpresa de todos, la masiva respuesta no se hizo esperar, pues muchos aseguraban poder percibir el extraño fenómeno. Decenas de cartas llegaron al diario, esperando se les diera algún tipo de respuesta.

El zumbido inexplicable

La mayoría de esas cartas describía el zumbido de términos similares: un sonido de baja frecuencia, como un murmullo o un ronroneo, semejante al de los motores de combustión, pero que tomaba lugar exclusivamente de noche y en el interior de una edificación. Obsesionados con el ruido, afirmaban las cartas, y a pesar de haber buscado y buscado por todos lados, jamás habían encontrado una fuente posible de aquel zumbido, que seguía y seguía repitiéndose en distintos lugares del país a la vez.

A pesar de la sostenida curiosidad colectiva, no hubo nunca una verdadera explicación para lo que ocurría y sigue sin haberlo, ni siquiera cuando se vinculó la supuesta percepción de este sonido con tres distintos casos de suicidio en el Reino Unido en 2004.

Finalmente, en 2012 un catedrático canadiense llamado Glen McPherson, inició una serie de estudios formales que arrojaron más adelante un proyecto de mapeo aún en vigencia, para identificar las regiones en que el zumbido se presenta con mayor frecuencia.

zumbido

Las posibles explicaciones

Aun así, la comunidad científica no logra ponerse de acuerdo respecto al zumbido, mayormente porque muchos de quienes no logran oírlo lo piensan a partir un amplio margen de escepticismo. En ese sentido, la cobertura del fenómeno en diarios amarillistas, llegando a bautizarlo incluso “el sonido del apocalipsis”, no ha ayudado a generar respaldo entre los estudiosos, que se decantan por una serie alternativa de explicaciones, desde emisiones espontáneas de sonido de los propios huesos humanos (emisiones otoacústicas, se llaman), hasta microsismos oceánicos e incluso el llamado de apareamiento del pez sapo. Nada, sin embargo, parece ofrecer una explicación valedera.

Y tú, ¿has escuchado alguna vez el zumbido?

Eduardo Rada
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