Pancho Villa

Este personaje controvertido de la historia mexicana fue un bandido y un héroe de la revolución, hasta convertirse en General en Jefe.

México es una nación de grandes tradiciones y símbolos: su música y gastronomía, el tequila, las calaveras del día de los muertos, la pintura de Frida Kahlo y Diego Rivera, sus viviendas típicas y, por supuesto, la enorme herencia indígena que su pueblo conserva. Además, México cuenta un gran símbolo de su rebeldía: el rebelde Pancho Villa.

En realidad se llamaba Doroteo Arango y adoptó el nombre de Pancho Villa en algún momento entre su bandidaje y su incorporación al movimiento en favor de Francisco Madero.

 

Un hombre hecho para la revolución

Pancho Villa es, junto con Emiliano Zapata, uno de los dos grandes caudillos de México y ambos tuvieron finales similares. Su historia cambió cuando un hacendado violó a su hermana y él lavó la afrenta con sangre. Tuvo que huir de su vivienda y, sin recursos, se unió a una pandilla de forajidos, en la cual se destacó por su inteligencia y coraje.

Sin embargo, abandonó esa práctica en 1910 cuando se unió al movimiento maderista, con el que logró enormes conquistas. Rápidamente se convirtió en factor clave de los ejércitos de la zona norte de México, con los que libró batallas en ciudades como Monterrey, Coahuila, El Paso, Torreón y varias más.

Peleó con ahínco por las reivindicaciones del pueblo, hasta que en 1912 Madero, ya presidente, fue asesinado. Villa debió replegarse y retomó la lucha al año siguiente. Su dominio del norte de México era aún mayor que el del gobierno asentado en la capital mexicana y se le llegó a llamar El Centauro del Norte.

 

El que vivió para contarlo

A finales de 1913, y debido a su enorme poder en la zona norte del país, Villa fue nombrado gobernador del estado de Chihuahua, cargo que ejerció por poco tiempo como titular, pero que en la práctica siguió ejerciendo mucho más tiempo, porque dominaba al gobernador que nombró el presidente Carranza, contra quien se habría de alzar.

Su lucha contra el gobierno de Venustiano Carranza fue tal, que cuando Estados Unidos apoyó a Carranza, Villa decidió invadir Estados Unidos, y atacó la ciudad de Columbus con 1.500 hombres. Esa fue la última vez (y la única desde 1812) que alguien invadió territorio continental estadounidense y logró salir con vida.

 

Monterrey defiende su legado

El 13 de marzo de 1915, Pancho Villa llegó a Monterrey, específicamente a la estación de Ferrocarril La Unión (lo que hoy es Ave. Cuauhtémoc y Ave. Colón); estuvo en la ciudad por 11 días y se hospedó en el Hotel Ancira.

Murió asesinado en 1923 y sólo 20 años después se reconoció su papel en la historia del país; sin embargo, Monterrey siempre se sintió orgullosa del caudillo y ha protegido su legado celosamente. Probablemente esto se relacione con la costumbre de esa ciudad de proteger su valioso patrimonio histórico.

Entre los tesoros de Monterrey se cuentan las Grutas de García, en donde hay cuevas y fósiles, o el Museo del Acero, ubicado donde antes había una fundición de acero, y en la que se crearon los primeros rieles de metal de toda América Latina.

La vocación conservacionista, histórica e industrial de Monterrey no se riñe con la creación de nuevas viviendas y, de acuerdo con los datos que ofrece la web especializada en viviendas Habiteca, la ciudad se está convirtiendo en una de las zonas con mayor expansión inmobiliaria en todo México.

El crecimiento regiomontano apunta además a la formación de nuevos recintos de viviendas y nuevos espacios habitacionales que respetan cuidadosamente el legado arquitectónico, histórico e industrial existente.

 

Eduardo Rada
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