Melones por 24.000 dólares, camareras que venden ternura y hasta empujadores en los trenes son algunas cosas extrañas que solo se ven en Japón.

Japón es un país lleno de sorpresas. Más allá de su cultura y sus exóticos platos, hay una serie de cosas que no ocurren en ninguna otra parte del mundo, y sus ciudadanos están verdaderamente orgullosos de ello.

¿Te imaginas un trabajo en el que la obligación sea empujar en el metro? Japón lo tiene. Este medio de transporte es utilizado por tantos ciudadanos que se necesitan “empujadores” para ayudar a las personas a entrar en los vagones en medio de la multitud.

Hablando de trenes, en Japón se fabrican de todas las formas, incluso alusivos a  personajes de la televisión. Lo más sorprendente es que las mujeres, niños y ancianos van de pie; la prioridad de los asientos es para los hombres. Además, hay vagones exclusivos para que las mujeres no tengan que cruzarse con el sexo opuesto.

¿Te gustaría nadar en una sopa?

Los japoneses deliran por la comida y tienen gustos bastante extraños. Los melones, por ejemplo, no son tan comunes en Japón como en otros países, por lo que los nipones son capaces de pagar cifras exorbitantes por ellos. Según los registros, en una subasta se pagaron 24.000 dólares por un par de melones, en 2004.

Sabemos que a los japoneses les encanta su comida, pero hasta sus dulces tienen sabores particulares. ¿Has probado un KitKat con sabor a wasabi? Pues en Japón lo tienen y es muy popular.

Algunos de los spas más visitados no cuentan con piscinas normales, sino llenas de vino, café y hasta de caldo, en las que se puede nadar y beber.

Café de abrazos

Esto es raro y hasta da algo de miedo. En ciertos cafés de Japón, la belleza vende. Las camareras son mujeres muy bonitas, a las que se les puede pagar por acariciarles el cabello, tener contacto visual o recibir un cálido abrazo.

Hay más. Los japoneses son realmente adictos a las compras, por eso las máquinas expendedoras no solo tienen bebidas y golosinas, sino también cebollas y hasta cartas de amor.

Y hemos guardado lo mejor para el final. En Japón odian las sonrisas de Hollywood, por lo que es una moda llevar los dientes desarreglados. 

Mar Pons
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