¿Qué mecanismo nos hace despertarnos cada noche para evitar que nos orinemos encima? Descubre qué parte del cuerpo se ocupa de vigilar esas cosas…

Te ha ocurrido, obviamente, despertar de ese sueño tan profundo y placentero para ir al baño. Y tal vez a menudo te preguntes si es casualidad despertar justo a tiempo, ¿o no?. ¿Cómo funciona este mecanismo de relojería que no permite nunca que te lo hagas encima? ¿Qué parte del cuerpo se ocupa de vigilar que esas cosas no lleguen a límites irreversibles? Aquí te revelaremos ese secreto cuya respuesta, como sospechabas, se encuentra en lo más profundo de tu torre de control particular: el cerebro.

Algunas consideraciones sobre el sueño

A muy grandes rasgos, podemos entender la etapa del sueño de acuerdo a dos momentos diferentes: el sueño ligero (NREM: Non-rapid eye movement, descanso con los ojos quietos) y el sueño denso o pesado (REM: rapid eye movement, en el que los ojos se mueven rápidamente de un lado al otro). Del primero, lógicamente, es más sencillo despertar, pues muchas de las funciones normales del cuerpo siguen intactas; del segundo, en cambio, es mucho más difícil despertarse de golpe, y sin embargo el cerebro lo hace a tiempo de llevarte al baño.

La explicación radica en una especie de alarma que existe en el cerebro de los mamíferos y que los despierta de cara a alguna necesidad puntual: un circuito producto de la evolución para no dejar indefensos a los seres vivos durante su descanso.

La mecánica profunda del cerebro

Estos mecanismos han sido develados por un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Berna y del hospital de la misma ciudad, cuyos estudios publicados en Nature Neuroscience apuntan a una conexión neuronal entre el tálamo y el hipotálamo, ambas regiones del cerebro, encargadas entre otras cosas de la regulación de los ritmos del sueño.

Cómo funciona tu cerebro

A través de experimentación con roedores, este grupo de neurólogos han llegado a la conclusión de que dicho circuito tiene el poder de interrumpir las fases profundas del sueño y animar de nuevo el cuerpo completo, listo para enfrentar las necesidades del momento. La activación de este circuito neuronal es tan intensa, de hecho, que su estimulación artificial fue capaz de inhibir el efecto de los anestésicos y recuperar la conciencia en plena sedación.

Este descubrimiento además arroja luces sobre el estudio del insomnio, ya que la hiperactividad del circuito en cuestión podría acarrear diversos tipos de trastorno del sueño, mientras que su debilitamiento conllevaría el efecto contrario, largos períodos de somnolencia o hipersomnia.

A través del estudio de los mecanismos de sueño en mamíferos y seres humanos, así, puede la ciencia aumentar su entendimiento de las complejas mecánicas del cerebro, que durante siglos ha representado un verdadero enigma para los médicos y estudiosos del cuerpo humano.

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Eduardo Rada
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