La concentración parece ser indispensable para hacer las cosas bien, de ahí que hagamos garabatos o demos vueltas cuando hablamos por teléfono. 

La clave de este enigma está en que a los seres humanos nos cuesta la multiplicidad. Hacer muchas cosas al mismo tiempo es un reto, por más que digan que las mujeres nacen con ese don, que no está contemplado en nuestra constitución como especie. La concentración, el foco, parece ser indispensable para hacer las cosas bien, por eso los garabatos…

Garabatos o Actividades de desplazamiento

Al contrario de lo que parece, esa necesidad de foco es justamente lo que motiva esos dibujitos sin sentido a la hora de hablar por teléfono o prestar atención a la clase. Este tipo de actividades, que requieren poquísimo esfuerzo mental, nos mantienen activos y estimulados, lo cual lejos de distraernos nos ayuda a alcanzar altos grados de concentración y una mayor retentiva de la información suministrada, hasta en un 30% más comparado con la quietud.

A este tipo de recursos de concentración se les denomina actividades de desplazamiento, pues el cuerpo mantiene el foco puesto en el razonamiento verbal o en el pensamiento y ocupa el resto de los sentidos en una actividad secundaria, que no compita con la prioridad comunicativa de la situación.

hacer varias cosas la vez

Facilita recursos al cerebro

Esta actividad secundaria puede ser dibujar, enroscar el cable del teléfono entre los dedos (¡cuando los teléfonos los tenían!), balancear un pie en el mismo lugar o caminar alrededor mientras se conversa. De esa manera, además, el organismo intensifica el flujo de sangre a los órganos y músculos, haciendo latir más aprisa el corazón, y disponiendo de recursos extra para los procesos cerebrales que requieran justamente de un intenso margen de concentración.

Así que, en conclusión, cuando veas a alguien moviendo el pie inquietamente o trazando dibujos en un papel mientras te escuchan, no te ofendas. Ten el pleno convencimiento de que sus cuerpos están dispuestos para otorgarte el máximo de sus capacidades de atención en el momento.

Seguro conoces a unos cuántos que valorarán esta información. ¿Por qué no compartirla con

Eduardo Rada
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