Parece sacado del planeta Tatooine de Star Wars, pero se encuentra en Coober Pedy, Australia y es el primer hotel subterráneo del mundo. ¿Quieres conocerlo?

Puede parecerte una rareza, pero en la ciudad de Coober Pedy al norte de la Australia meridional, un porcentaje importante de las edificaciones están construidas bajo tierra. La razón de ello estriba en el clima tan árido de esta zona, dedicada principalmente a la minería del ópalo, cuya temperatura promedio en verano asciende a más de 35 grados centígrados a la sombra, acompañadas de esporádicas pero peligrosas tormentas de polvo. En este lugar, que parece sacado del planeta Tatooine de la Guerra de las Galaxias, se ha edificado el primer hotel subterráneo, de cuatro estrellas: el carísimo Desert Cave.

Todas las comodidades de un hotel subterráneo

A pesar de que sus 19 habitaciones de lujo se encuentran todas bajo tierra, no por ello han escatimado en comodidades: todas las habitaciones cuentan con servicio de agua corriente, servicio eléctrico, baño completo y una cocina, quizá por eso oscilan entre 130 y 230€ la noche. Gracias a una disminución térmica de varios grados y los necesarios acondicionadores del clima subterráneo, los huéspedes de este hotel no parecen arrepentirse de su visita, y la empresa afirma que obtienen noches de sueño absolutamente reparador en sus instalaciones.

hotel subterraneo - Desert Cave

Turismo subterráneo

Lo curioso es que el sector turístico de Coober Pedy va en franco aumento, cosa que la construcción de este hotel de lujo viene a confirmar, y que las zonas de encuentro y esparcimiento que ofrece la ciudad se hallan todas igualmente sumergidas. Bares, restaurantes y tiendas, por no hablar de iglesias y de incluso algún museo en forma de caverna, se ofrecen a la curiosidad del visitante en esta ciudad increíble donde la vida transcurre protegida del sol.

Esta singular oferta turística, además, viene a completarse con dos fascinantes posibilidades: la de extraer ópalo con nuestras propias manos en alguna de las numerosas canteras del poblado, y la de jugar golf en plena noche, gracias a un sistema especial de bolas brillantes. Todo sea por pasar un buen rato en un sitio nuevo sin dejar la piel achicharrada en el intento.

Eduardo Rada
Calificación: 0/5 (0 votos)

Responder

Deja tu comentario
Introduce tu nombre