La cerrajería, un oficio y una forma de arte

Desde hace siglos, incluso milenios, el ser humano ha tenido la necesidad de proteger su vivienda y sus pertenencias. Mantener asegurados propiedades y víveres es una de las grandes preocupaciones del hombre desde siempre, y esta es la razón que explica por qué la cerrajería es uno de los oficios más antiguos del mundo.

Para quien esté un poco en fuera de juego, la cerrajería es esa profesión que permite instalar, reparar y mantener las cerraduras, cerrojos y candados en perfectas condiciones, para impedir que personas ajenas a esas propiedades puedan abrirlos y hacer uso indebido de ellos.

Babilonia y Egipto, las dos primeras grandes civilizaciones en hacer uso de este oficio

A lo largo de la historia, esta profesión no siempre se conoció como cerrajería, sino que los cerrajeros eran antes los llamados herreros. Esto significa que la cerrajería va muy ligada a la evolución de la forja.

Las primeras llaves y cerraduras se hicieron a partir de metales y especialmente el hierro. En el mundo occidental fueron los egipcios y loa babilonios las primeras civilizaciones en hacer uso de este oficio. Especial interés tiene este detalle en la civilización egipcia pues, como sabemos, los egipcios enterraban y embalsamaban a sus líderes con sus joyas y sus pertenencias, pues creían en la reencarnación.

Pronto, la cerrajería se transmitió a diferentes culturas alrededor del Mediterráneo, como el pueblo griego y el sirio, culturas que trabajaron muy bien la cerrajería y evolucionaron el oficio, haciendo cada vez cerraduras más y más seguras.

De manera coetánea al crecimiento de este oficio en Occidente, en China también se iniciaron las prácticas en este oficio, si bien de ello se tiene menos documentación histórica, como todo lo que ocurre con las civilizaciones orientales.

En Occidente, los romanos fueron los que inventaron la “vuelta de llave”, un sistema de seguridad que sigue funcionando en la actualidad. En aquella época existían básicamente dos tipos de cerraduras: las más seguras eran realizadas en hierro y otras más económicas pero más vulnerables elaboradas a partir de madera.

De oficio a arte

Con el paso de los siglos, la cerrajería pasó de ser un simple oficio y una importante medida de seguridad, a todo un arte. Especialmente prolífica fue la Edad Media en este aspecto, pues las cerraduras no solo se diseñaban para ser seguras, sino que se buscaba que fueran vistosas.

Cuanto más engalanada, más trabajada y más recargada estaba la cerraduras, mayor poderío económico tenía la familia en cuestión. Digamos que, las cerraduras, eran una forma de distinción de clases sociales.

Sistemas de seguridad y cerraje de incalculable belleza protegen pórticos y entradas de los templos religiosos y de carácter civil en las principales ciudades del mundo y muchos museos conservan como piezas de exposición llaves y cerraduras con siglos de historia.

Con la Revolución Industrial y el ascenso de la metalurgia en Europa durante el siglo XVIII, en España, Madrid se convirtió en uno de los lugares donde esta profesión brilló más. Es cierto que Madrid no es un territorio rico en minas y altos hornos, pero ya era sede de la corte y la principal ciudad del país, amén de la más poblada.

Fue precisamente la Revolución Industrial lo que supuso un cambio importante para este oficio, pues pasó de ser una forma de arte al tiempo que de seguridad a que muchos cerrajeros se especializasen en trabajos de reparación de cerraduras de grandes instalaciones industriales.

Desde entonces y hasta ahora, no han faltado cerrajeros en madrid que ofrecen un servicio de cerrajería impecable y que hacen de la cerrajería profesional un sector en el que confiar plenamente.

La cerrajería en la actualidad

En la actualidad, cuando hablamos de cerrajería ya no tiene tanto sentido hablar de arte sino más bien de pragmatismo. A día de hoy, los cerrajeros se encargan de cambiar las cerraduras de sus clientes para que ellos se sientan lo más seguro posible en sus viviendas o negocios.

Al mismo tiempo, ya no solo son las cerraduras los sistemas de seguridad que protegen diferentes instalaciones, sino la seguridad digital, que en muchas ocasiones no depende de llaves, sino tarjetas, mandos o aparatos telemáticos.

No obstante, si algo agradecen los clientes es que estos profesionales trabajen de manera ininterrumpida durante 24 horas al día y todos los días del año, pues en cualquier momento se puede presentar una urgencia: pérdida de llaves, intento de robo, quedarse encerrado en casa, etc.

Agencias
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