Los aceites juegan un rol importantísimo en nuestras vidas. ¿Qué son, cómo se hacen, para qué sirven y por qué los consumimos? ¡Todas las respuestas aquí!

Hay mucho más en los distintos aceites de lo que siquiera sospechamos. ¿Qué son, cómo se hacen, para qué sirven y por qué los consumimos? Las respuestas varían de acuerdo al tipo y material de origen el aceite, pero todos tienen algo muy en común: juegan un rol importantísimo en nuestras vidas.

¿Qué es el aceite?

La palabra aceite proviene en el español del árabe azzáyt, que traduce “jugo de la aceituna”, sin duda debido a la influencia que tuvo en el Levante mediterráneo el inicio del cultivo del olivar, aproximadamente en los años 4000 o 3000 a.C. La aceituna y el aceite que se extrae de ella pasaron rápidamente a formar parte de la dieta mediterránea, considerada hoy en día la más saludable del mundo, en parte debido a su ingesta frecuente de aceite de oliva, el mejor aceite comestible que existe.

No se sabe a ciencia cierta quién inventó la extracción del aceite, pero ya las culturas antiguas lo utilizaban para comerciar y lo consideraban un bien valioso, a pesar de que su calidad no era la misma que hoy en día, luego de años de selección artificial producto de esta industria milenaria.

En todo caso, damos el nombre de aceite a una sustancia grasa y oleosa (de hecho es sinónimo de óleo, del latin óleum, aunque esta acepción se emplea únicamente en ámbitos rituales como el eclesiástico), cuyo origen puede ser diverso, pero siempre es más densa que el agua y por ello no puede disolvérsele en ésta.

Tipos de aceite

Podemos hablar de aceites comestibles y no comestibles, ambos igual de importantes en nuestra vida y en la historia de la humanidad:

Los aceites comestibles ya los conoces: de oliva, de girasol, de canola, de onagra, de argán, de coco… sus orígenes son variadísimos y suelen emplearse principalmente como suplementos alimenticios, como aderezos de ensaladas (como el de oliva) o coadyuvantes en ciertos padecimientos (como los aceites con Omega3, contra el colesterol) o como solución para cocinar.

Esto último debido que entre las propiedades del aceite está el capturar y conservar en su química los distintos olores (por eso desde los orígenes de la perfumería se emplean aceites esenciales) y convertirlos además en sabores. Eso, sumado a la posibilidad de freír en aceite hirviendo, dándole a los alimentos una consistencia y sabor particularmente deseable, explica nuestra predilección por el aceite en la cocina.

aceites esenciales

Los aceites no comestibles se utilizan para la combustión, ya que el aceite además es siempre más o menos inflamable. En estos casos, el origen de los aceites es como derivados del petróleo o de biocombustibles (vegetales o animales), estos últimos a partir del procesamiento de los lípidos de animales o vegetales. Se les somete a un proceso de refinación que los prepara para su utilización en motores, hornos y equipo diverso, como solventes o combustibles.

Ejemplos de estos aceites son el diésel, el queroseno y el aceite para calefacción e iluminación, que jugó un rol esencial antes de la invención de la electricidad. Gracias a ellos se iluminaba y calentaban las sociedades preindustriales. Muchos de estos son aceites minerales, dotados de una densidad y viscosidad tales, que son ideales lubricantes para la maquinaria pesada, como los aceites requeridos para los automóviles.

La importancia del aceite

La vida como la conocemos no podría existir sin el aceite. Más allá de las innumerables aplicaciones industriales y mecánicas del aceite, los aceites vegetales se consideran una fuente alimenticia importante y saludable, aportando vitamina D indispensable para los huesos y enzimas que potencian la quema de lípidos corporales.

Igualmente, su empleo cosmético como lubricante, base de medicamentos o tratamiento tópico ofrece beneficios indiscutibles a la piel y a los procesos de cicatrización o protección de la dermis.

Pero claro, el desconocimiento de la materia puede conducir a problemas: existe tanta diversidad de aceites como grados de toxicidad posible en ellos, así que conviene informarse lo más posible antes de exponernos a su consumo.

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Eduardo Rada
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