Las propiedades curativas que desconocías de los balnearios

¿Sabes que las aguas de los balnearios sirven de tratamiento para enfermedades crónicas reumatológicas, dermatológicas o digestivas? Pues eso no es todo…

Hoy en día muchas personas que acuden a los balnearios para de curar sus enfermedades físicas o mentales de manera natural y efectiva.

Sus virtudes han dado paso al uso de la hidroterapia para beneficiar la salud de pacientes con problemas físico-motores, que sufren en el metabolismo, la respiración o la circulación e incluso para calmar a aquellos que tienen depresión o estrés.

De los balnearios a la medicina

Desde la antigüedad se han utilizado los beneficios de los circuitos termales para tratar ciertas patologías. Tanto así que las grandes ciudades del pasado enfocaron sus costumbres sociales y medicinales alrededor del agua.

Por ejemplo, en la antigua Roma se construyeron grandes termas públicas con fines higiénicos, sociales, terapéuticos y de disfrute. Estas edificaciones tenían una capacidad de dos mil personas y estaban constituidas por gimnasios, salas de masajes, saunas, piscinas y salas de reuniones.

Por otro lado, los árabes también consideraban al agua como un elemento fundamental de su vida cotidiana y su cultura. Crearon sus propias termas llamadas “Al-hama” y atribuyeron sus propiedades curativas a causas sobrenaturales.

En España todo comienza en el tiempo de Fernando VII, con la Real Orden del 29 de julio de 1816, en la que se crea el cuerpo de médicos de baños, iniciando así la historia de la hidrología médica. Años más tarde, en 1877, se crea la Sociedad Española de hidrología médica y, en 1955, esta técnica alternativa pasó a ser reconocida como especialidad médica en España.

La Organización Mundial de la Salud consideró a los balnearios como centros de salud en 1987 y se destacó el termalismo como “un medio importante para mantener y recuperar la salud”. De esta forma la hidroterapia comenzó a ganar fuerza en Europa y se comenzaron a construir balnearios en infinidad de ciudades, en especial en aquellas ubicadas en zonas montañosas.

Beneficios de la hidroterapia

Después de que la comunidad científica y médica aceptara la cura a través de los beneficios del agua, la hidroterapia y las aguas termales se han utilizado como un tratamiento terapéutico efectivo y natural para combatir los problemas físicos o emocionales, o para acompañar procesos de rehabilitación.

La hidroterapia a través de balnearios, saunas o spas de aguas termales se puede aprovechar para diferentes fines y tiene gran cantidad de beneficios para la salud:

  • Previene diferentes patologías.
  • Sirve de tratamiento de enfermedades crónicas reumatológicas, respiratorias, dermatológicas o digestivas.
  • Ralentiza el envejecimiento gracias a sus efectos antioxidantes y antinflamatorios.
  • Mata los virus y los gérmenes.
  • Aumenta la circulación sanguínea, la presión hidrostática y la oxigenación.
  • Disuelve y elimina toxinas.
  • Ayuda a la relajación y mejora la autoestima.
  • Mejora los procesos metabólicos.
  • Mejora enfermedades de la piel, como psoriasis, hongos y dermatitis.
  • Ayuda a curar heridas y lesiones rápidamente.
  • Estimula las secreciones del hígado y del estómago.
  • Facilita la digestión.
  • Mejora y estimula el sistema inmune.
  • Aumenta la producción de endorfinas.
  • Regula las funciones glandulares.

Balnearios Spa de España

Por su historia y sus contrastados beneficios, las aguas curativas convirtieron a los balnearios en una parte importante en la cultura europea.

Según el listado de los mejores balnearios de aguas termales naturales realizado por EscapadaLowCost, uno de los hoteles balnearios en España más reconocido es el “Alhama” ubicado en Granada. Con un paisaje único, este lugar tiene una clara influencia árabe y combina técnicas tradicionales de baño con otras modernas.

Por otro lado, uno de los clásicos más emblemáticos es el Hotel Archena, en Murcia. Este complejo cuenta con más de 200.000 m2 a lo largo del río Segura y fue el destino principal de los burgueses del siglo XIX.

Para encontrar las aguas con mayor mineralización de Europa, hay que desplazarse hasta las cercanías de Medina del Campo, al balneario Palacio de Salinas. Este hotel desarrolló un tratamiento medicinal a base de combinar la uva con sus aguas termales, certificadas desde 1839.

Antonio Serrano
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