¿Quién puede resistirse a la ternura de un gato? Pues resulta que existe una cantidad impresionante de personas a las que no le gustan los gatos…

Cada cual tiene sus motivos, pero normalmente se debe a la desconfianza que generan estos adorables animalitos maestros de la psicología inversa.

Seguro que te ha pasado estar en una habitación con varias personas donde hay un gato, y tú, que eres amante de los gatos, te preparas y te llenas de emoción con la expectativa de acariciar al minino y resulta que el gato se acerca a todo el mundo, incluso a quienes no les gustan los gatos, pero no se acerca a ti.

Si eres amante de los gatos y no tienes uno, es muy probable que esto ya te haya pasado y, aunque parezca ilógico y un poco frustrante, existe una explicación bastante sencilla detrás de este fenómeno.

Volvamos a recrear la escena en la que estas con un grupo de personas en una habitación donde hay un gato. Existen 2 posibilidades: una, que el gato huya rápidamente de la habitación, y otra, que se quede para conseguir caricias de las personas que menos atención le prestan.

Todo tiene que ver con el lenguaje corporal. Aquellas personas que les gustan los gatos pero son inexpertas a la hora de tratarlos, van a resultar demasiado efusivas para el pequeño animal, es decir, el gato que normalmente se encuentra en calma, ante la visita de gente extraña aumenta su nerviosismo, y si encima alguno de los visitantes enfoca su interés en él, su nivel de estrés aumenta.

Este tipo de personas son una total pesadilla para los gatos, ya que los persiguen para intentar darles cariño, tratan de cogerlos, los observan todo el tiempo y suma y sigue. Aunque este comportamiento es muy normal para el ser humano, para un gato es un comportamiento digno de una demanda por acoso.

Con los gatos, respeto y psicología inversa

En cambio, ¿cuál es el comportamiento de una persona que no le gustan los gatos? Entra a la habitación, se mantiene quieta, intenta pasar desapercibida, tiene muy poco contacto visual con el gato e incluso hace gestos de rechazo para que el animal no se le acerque. Es decir, no acosa al gato y su lenguaje corporal es relajado, en un intento de que el gato no note su presencia.

Y justamente esa es la actitud perfecta para presentarse ante un gato que no te conoce mucho, si actúas de esa manera el gato pensara algo como “Qué persona tan respetuosa y poco amenazante. Me acercare un poco porque se sabe comportar y no me da miedo”.

En definitiva, no se trata de si el gato es arisco o cariñoso, se trata de tu lenguaje corporal y del miedo que sienten muchos gatos ante los desconocidos.

Así que ya sabes, si quieres que el gato de tus amistades se acerque a ti cuando vas de visita, dale su espacio, sé sutil y utiliza la psicología inversa, ya que con el tiempo te irá conociendo y te será más sencillo poder darle el afecto que tanto deseas.

Eduardo Rada
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