Palabras originadas por error

La mayoría de las palabras que conforman un idioma surgen a partir de un proceso natural de modificación de una lengua madre.

Ésta se ve influida por los usos de la población de una localidad específica como es el caso del español, que proviene del latín y con muchísimos vocablos obtenidos del griego y el árabe. El italiano, el portugués y el francés son otras lenguas con el mismo origen y, sin embargo, son muy distintas.

A pesar de ello, hay un pequeño porcentaje de palabras que aparecen debido a malas traducciones, errores tontos cometidos por algún conquistador o que derivaron de siglas que originalmente no tenían tal connotación. Veamos algunos casos.

 

Las malas traducciones que se quedaron

Al traducir palabras en distintos idiomas que se parecen, se cambiaron su significado por el de la palabra similar del otro idioma. Tal es el caso de la palabra “bizarro”, que originalmente significaba gallardo, valiente, y que se modificó al popularizarse una mala traducción del francés “bizarre”, que significa grotesco.

Algo similar pasó con la frase del Nuevo Testamento, que dice “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos”, que originalmente estaba en griego. En ese  idioma, la palabra “kamelos” no significa camello sino camelo, así que se refiere al cabo grueso con el que se amarra un barco a un muelle. ¡Es un hilo demasiado grande para una aguja!

 

No te entiendo

México tiene una península enorme llamada Yucatán. De acuerdo con los estudiosos, el nombre proviene de la respuesta que daban los indígenas mayas cuando les preguntaban el nombre de la zona. Respondían: “uh yu catán”, y se asumió que ese era el topónimo. Lo que Yucatán significa es “no te entiendo”.

En inglés pasaron cosas similares: los ingleses llegaron a lo que hoy es Australia y preguntaban por esos raros animales que daban saltos tremendos, los canguros. Los nativos decían “Kan gu ru”, que dio origen al vocablo inglés “kangaroo” y, por supuesto, también significaba “no te entiendo”.

En Venezuela se usa el vocablo “corotos” y “macundales” para referirse a los objetos que le pertenecen a alguien. “El señor cogió sus macundales y se fue” o “llévate tus corotos” son frases inequívocamente del habla venezolana. El origen de las dos palabras es muy divertido: “corotos” es deformación de “Corot”, el apellido de un pintor, cuyos cuadros admiraba un presidente venezolano del Siglo XIX. Él pedía que cuidaran mucho sus “corots”, y la gente convirtió el vocablo en “coroto”.

No menos rocambolesco es el caso de “macundales”. Las herramientas que usaban los obreros de las petroleras eran de la fábrica “Mack and Dale” y debido a la mala pronunciación del inglés, se deformó a “macundales”.

 

Eduardo Rada
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