Quien se adapta sobrevive, también en la economía
Ilustración de ordenador gestionando bitcoins y dólares - Pixabay

Gracias a Charles Darwin sabemos que no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta a los cambios que se producen en el medio. Esto puede aplicarse a cualquier tipo de ambiente, y el económico se encuentra entre ellos. Y es que el intercambio de capital hace algunos años que comenzó un cambio evolutivo en el que el cash está abocado a la extinción, y cuyo primer paso fue el paso del papel al plástico, y el segundo y definitivo hacia los medios electrónicos.

El dinero en metálico terminará desapareciendo y el plástico perderá peso en los próximos años si atendemos a lo que los expertos auguran. Como primera consecuencia de este cambio evolutivo, los nuevos medios y sistemas de pago irán sustituyendo poco a poco, pero inexorablemente, a los tradicionales, teniendo como colofón el pago de cualquier operación usando los métodos online, para los que se utilizarán los smartphones, fundamentalmente.

En el futuro el pago se hará de forma natural, sin darnos cuenta del hecho en sí. En el futuro elegiremos los productos en cualquier tienda y saldremos de ella sin el proceso de sacar la cartera y pagar, los dispositivos electrónicos colocados en los comercios se encargarán de realizar esta tarea en combinación con los smartphones, o pulseras, relojes o gafas inteligentes que el consumidor podrá utilizar como wearable para realizar la acción de pagar.

El dinero electrónico, la criptoeconomía

El futuro del dinero se encuentra dentro de los sistemas electrónicos y las tecnologías aplicadas a la información. En pocos años será de ámbito y uso común la criptoeconomía, o lo que es lo mismo, el uso cotidiano de incentivos y elementos criptográficos con los que se rediseñarán los actuales mecanismos económicos.

Es un momento, por lo tanto, ideal para que los que se inicien ya en un curso blockchain y se especialicen en un master blockchain o en un master Ethereum tengan abiertas las puertas de un futuro económico estable y bien remunerado. Para ellos serán las posiciones de privilegio en el nuevo mercado digital que inevitablemente está por llegar.

Y es que la necesidad de sistemas de intercambio seguro de capital se hace urgente entre los usuarios que ven cómo se hace permanente la inestabilidad económica, sintiendo el miedo constante a perder poder adquisitivo, sin que el ciudadano pueda entender, asimilar o actuar en condiciones mínimas de igualdad a estos agentes del mercado que controlan todo.
La criptoeconomía, gracias al blockchain y a los Smart Contracts o contratos inteligentes con los que eliminar intermediarios en los procesos de contratación, se presentan como los grandes adalides para el cambio de los medios de pago habituales y los intercambios de valor, con la seguridad que aportan las tecnologías P2P en combinación con las estructuras criptográficas y los sistemas de incentivos.

Como ya sabemos, el dinero virtual o criptomonedas tiene muchas ventajas sobre el dinero físico tradicional, y es por esto por lo que crece en poder y valor a cada día que pasa, con más y más ciudadanos que prefieren realizar sus compras de bienes y servicios a través de la red que es internet, única condición para que esta divisa tenga valor.

Y es que las criptomonedas, como el bitcoin, el Ethereum, el liteconin y otras muchas más actúan de forma descentralizada, es decir, no pertenecen a ningún gobierno o país, su dueño es únicamente su propietario, y nadie excepto él puede actuar sobre este dinero. Por lo tanto, no puede ser intervenido por nadie, no se le pueden aplicar tasas impositivas, y solo está regulado por las normas del juego de la criptoeconomía, las más seguras que existen. Por otro lado, al ser un dinero virtual, también tiene la ventaja de que no necesita la intervención de ninguna entidad bancaria, por lo que también se escapa de los abusos de estos, tales como los intereses de mantenimiento, los cargos por descubierto, las cargas por traspasos, etcétera.

La criptoeconomía se basa en la tecnología de blockchain, la cual trabaja a partir de la combinación de la criptografía (tecnología que protege documentos y datos con el uso de cifras y códigos), de la teoría de redes (resolución de problemas de programación matemática gracias a la implementación de algoritmos), ciencias de la computación (bases teóricas de la información, computación y su aplicación a sistemas computacionales) y teoría económica (cada uno de los aspectos, hipótesis o modelos que quieren explicar la realidad económica).

Para que la economía en el espectro virtual funcione se hace necesario que dos usuarios cualesquiera dentro de la red bitcoin o de cualquier otra divisa digital, que no se conocen entre sí, sean capaces de llegar a un conceso sobre la verdad en el registro de las transacciones de la red o blockchain a través de los incentivos económicos y las técnicas criptográficas.

Agencias
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