George Washington

Parece mentira, pero la moneda más cara del mundo no es de oro, como cabría esperarse por la referencia a este metal cuando se trata de riquezas.

Determinar el valor de una moneda en particular depende de muchas cosas y no sólo del material que está hecha.

Las monedas de colección pueden alcanzar valores realmente fantásticos, que varían de acuerdo a su rareza. La más cara de todas es una moneda de plata de un dólar, de apenas cuatro centímetros de diámetro y cuyo valor en plata, si se fundiera, sería de apenas doce dólares.

Esa moneda se ha vendido recientemente por 10.000.000 de dólares. ¿Cómo se justifica semejante precio?

 

El valor de haber sido parte de la historia

Algunos objetos se convierten en la miel de los coleccionistas debido a que pertenecieron a alguien en particular, como los trajes de Elvis Presley o el traje de Darth Vader, por nombrar algunos fetiches del coleccionismo mundial. Claro, también es importante que sea un objeto raro, preferiblemente único y, además, que se conserve en buen estado.

Los tres valores que aprecia un coleccionista son la rareza, la conservación y el valor cultural. Con el “Amon Carter”, que así se llama la moneda en cuestión, ocurre que se cumplen las tres condiciones. Esta moneda, acuñada en 1794, formó parte de la primera acuñación de dólares que se realizó en Estados Unidos.

Eso significa que fue una de las 1.758 monedas que George Washington debió inspeccionar por su propia mano, y sólo quedan 130 de estas monedas actualmente. No queda duda de su rareza y de su valor cultural, pero ¿y su estado de conservación?

Hay una escala llamada “condición de casa de la moneda” que otorga 70 puntos a una moneda recién acuñada. La “Amon Carter” fue reconocida recientemente con un 66, es decir que está casi en perfectas condiciones.

 

La inversión en monedas de plata es siempre una buena opción

La historia de esta moneda es sólo un ejemplo.  La inversión en monedas de plata que estén en buen estado es una inversión segura con valores muy constantes. La cotización de una moneda no disminuye cuando hay crisis políticas o cuando desaparece su banco emisor, sino que, por el contrario, se revaloriza.

Es buena idea conocer la manera en que se cotizan los metales en el mercado (cotizaciondemetales.com), a fin de seguir su evolución. La inversión en monedas de plata conserva el valor ya que el metal en sí mismo es valioso, pero, además, una moneda puede ganar mucho valor con el paso del tiempo. La “Amon Carter” fue adquirida en 1947 por 1.250 dólares.

En 1984 fue subastada y obtuvo un valor de 264.000 dólares, dando su primer gran salto. Siete años después cotizó 506.000 dólares, en 2002 llegó a 2.000.000, y en 2010 fue vendida por 7.850.000 dólares. La última vez que cambió de dueño, en 2013, rompió su propio record para llegar a los 10.000.000 de dólares.

No todas las monedas se comportarán de esa manera, pero todas ganarán valor pasados los años en la medida en que estén bien conservadas. Por cierto, el actual dueño de la “Amon Carter” espera ofertas.

 

Eduardo Rada
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