Patatas fritas

Es notorio que la diversidad ecológica sufre daños en todo el planeta. Muchas especies están amenazadas debido a la contaminación y a la actividad humana.

Los osos panda, los linces ibéricos y otras especies son emblemáticas de esta situación, pero muy pocos notan que hay un sinnúmero de especies vegetales que desaparecen debido a la invasión de los monocultivos.

La papa o patata, producto de origen andino, ha constituido la base de la alimentación de los pueblos quichua y aymara desde hace milenios. Cuando los citadinos leemos esta información, solemos imaginar que se trata de la tradicional patata que compramos en los mercados. Pero para países como Perú, Ecuador o Bolivia, la patata no es un tubérculo, sino un grupo de especies.

 

La comida rápida exige el cultivo de una sola variedad

Los indígenas americanos conocen cientos de variedades de papa o patata. Las mismas han sido cultivadas indistintamente -es decir, sin una marcada preferencia hacia alguna de ellas-, durante el largo período de ocupación de las tierras andinas por parte de tales comunidades humanas.

Cada una de esas especies es distinta en color, forma, sabor y, lo más importante, en propiedades alimenticias. Un equilibrio en el consumo de tales tubérculos garantizaba la presencia de distintos minerales en la dieta de los pueblos originarios de la zona andina.

La llegada del estilo de vida occidental y la aparición de grandes corporaciones expendedoras de comida han creado la imagen de la patata perfecta, que debe tener un sabor, color y largo específicos. A esta patata, obtenida por selección, se le conoce como “patata mejorada”, y se ha privilegiado su cultivo hasta desplazar las demás especies, que se han quedado sin terrenos en los cuales puedan prosperar. Increíblemente algunas especies de patata están en peligro de extinción y de algunas no se ha podido localizar ni un sólo ejemplar en años.

Lamentablemente, los campos también han sido afectados por el crecimiento urbano y la invasión de cultivos foráneos como el eucalipto, árbol mucho más rentable que las patatas silvestres.

 

Estimular al mercado como vía ecológica

En Bolivia, se realizó un estudio que demostró que de las 60 especies originalmente registradas, en 1948, sólo se encuentran fuera de peligro la mitad de ellas. En Ecuador, el gobierno ha tomado cartas en el asunto y, en aras de proteger estas especies y fomentar su cultivo, ha estimulado la creación de productos comerciales con base en las patatas silvestres.

De este modo, se espera que los agricultores retomen el cultivo de las variantes menos favorecidas y contribuyan a la diversidad de especies que existió durante milenios en la región.

Creemos que la mayoría de la gente apreciará conocer acerca de la existencia de tantas variedades de patata. Ayuda a que tus amigos lo sepan compartiendo este texto en tus redes sociales.

 

Eduardo Rada
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