Deben hacerse 200 mil dobleces para que nazca una nueva arruga. Por desgracia, en toda una vida superamos esa cifra de largo…

La satisfacción de ver y tocar una piel lozana no se suele poner en discusión, porque el aspecto de los jóvenes es el más atractivo. Todo el cuerpo está programado genéticamente para atraer a otros; es la edad reproductiva.

Pero esa maravilla, bien sabido es, no dura para siempre. La piel debe estirarse y doblarse constantemente para permitir movilidad al cuerpo y cada vez que un pliegue se cierra, contribuye a la formación de una arruga. Más o menos, deben hacerse 200 mil dobleces para que nazca una nueva arruga.

En una vida superamos esa cifra con facilidad. Los párpados, por ejemplo, se abren y cierran constantemente, así como los labios. La cara es muy expresiva y por tanto es el punto del cuerpo donde más arrugas se forman. De ahí que las llamen líneas de expresión. Pero además, la cara siempre está a la intemperie así que sufre el doble. Y en añadidura, es nuestra carta de presentación; a todo mundo le damos la cara.

Por eso desde tiempos ancestrales se han inventado artilugios para simular la lozanía que se va perdiendo con el tiempo. El maquillaje pasó de ser un ritual de guerra o religioso para instalarse en la coquetería. Hoy en día taparse es un pensamiento dejado de lado y lo que se procura es ayudar a la piel a mantenerse firme y tersa el mayor tiempo posible, atrasando su envejecimiento.

¿Cuáles son los métodos para que la piel se mantenga firme?

La alimentación y la higiene son muy importantes, así como evitar el tabaquismo y otras drogas. Pero si damos por sentado que ya cumplimos con esos requisitos básicos y queremos mantener un aspecto y salud óptimos, así como prevenir el envejecimiento de la piel, puede ser buen momento para acudir a alguna crema antiarrugas como las que ofrece “Cremaspara”, que ayudan con sus nutrientes e ingredientes a tu bienestar.

Hay múltiples investigaciones asociadas con las propiedades de las plantas, así como del colágeno y otros elementos (chocolate, miel, aceites, gelatinas) que, aplicados directamente sobre la piel son absorbidos por ella, generando una renovación importante de sus células, o el refuerzo de su capacidad para estirar sus tejidos sin sufrir daños.

Las cremas tienen la característica de que no agreden al organismo, se pueden especializar para un área del cuerpo o para un objetivo en particular, se adaptan a las condiciones de cada piel y se aplican sólo cuando se requiere.

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Las otras opciones suelen ser invasivas, como las inyecciones, grapas y estiramientos quirúrgicos que, en realidad, no mejoran la calidad de la piel sino que cuidan sólo los aspectos estéticos, dejando de lado la salud. Eso sin mencionar los costos que suelen superar varias veces a cualquier frasco de crema.

No se trata de un simple asunto de esnobismo o vanidad. Mantener la piel sana y fresca no sólo nos hace lucir mejor sino que también tiene consecuencias directas en la salud. Es mucho más fácil identificar la presencia de enfermedades si prestamos constante atención a nuestro organismo y su funcionamiento.

La piel es el órgano más grande del que dispone nuestro cuerpo, así que mantenerla sana, tersa y lozana es un gran favor que le hacemos a toda nuestra salud, y también a nuestra autoestima.

Eduardo Rada
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