3 curiosidades sobre los hábitos de consumo que te harán replantearte muchas cosas

La publicidad ha roto tantas barreras que no es de extrañar que se haya apoderado de nuestras decisiones, a menudo, de forma silenciosa y malintencionada.

Hoy vamos a hablarte de 3 curiosidades del mundo del marketing que, si no fuera porque están ampliamente contrastadas por muchos medios de información, creerías que son falsas. El marketing directo ético y valioso para los clientes, que parece estarse imponiendo, es desplazado, a veces, por técnicas masivas que nos manipulan de formas muy discutibles. ¿Estás preparado para conocer la verdad? Empecemos.

1. Lavarse los dientes tras cada comida es un hábito creado por un publicista

La salud dental de la población norteamericana a principios del siglo XX era pésima hasta que el publicista Claude Hopkins se encontró con la necesidad de vender pasta dentífrica a un mercado al que este producto le importaba poco.

A través de una acertada campaña de marketing, logró crear el hábito en los consumidores de pasar la lengua por sus dientes para comprobar si notaban una especie de capa cubriéndolos. Los convenció para usar su pasta dental con el fin de eliminar esa capa, cuyo uso, además, producía una sensación de frescor adictiva.

Lo gracioso del asunto es que esa capa es una reacción natural y saludable del cuerpo para proteger a los dientes de los ácidos de las comidas, y que la sensación de frescor del dentífrico es producida por diversos agentes irritantes que no intervienen en la limpieza, es decir, que se introducen en la pasta para hacer creer a los que la usan que su boca está limpia. Que no te engañen, actualmente, se sigue usando esta mentira para vender más.

2. Las mujeres embarazadas son los clientes perfectos

Muchos piensan que las personas consumistas, caprichosas y adineradas son los clientes idóneos de las empresas, pero están muy equivocados. Todos nosotros estamos condicionados por nuestros hábitos, los cuales nos impiden comprar más, aun teniendo la capacidad de hacerlo, y nos obligan a comprar siempre los mismos tipos de productos y, muy habitualmente, las mismas marcas.

Se ha demostrado científicamente que solo durante grandes cambios en nuestra vida somos capaces de modificar nuestros hábitos de consumo, cambiando de marca o añadiendo productos diferentes a nuestra cesta de la compra.

¿Cuáles son estos cambios?: divorcios, mudanzas, cambios de empleo y, la mejor de las situaciones, el nacimiento de un hijo. Las mujeres embarazadas no solo cambian todos sus hábitos en favor de sus hijos, sino que están dispuestas a comprar cualquier cosa que les ayuden en su reciente maternidad.

3. Las tarjetas de fidelidad espían todos nuestros movimientos

Las conocidas tarjeta de fidelidad que los supermercados como Carrefour y grandes firmas como Zara te dan para que, supuestamente, ahorres en tus compras por medio de ofertas y promociones exclusivas, tiene un plan oculto.

Su verdadero objetivo es registrar cada uno de los productos que adquieres para estudiar tus hábitos y conocer más sobre tu propia vida que tú mismo.

Si observan que todas las semanas compras cereales y no compras leche, sabrán que la compras en otro lugar, así que no tardarán en ofrecerte un descuente especial en este producto. Por otro lado, si ven que compras material escolar en septiembre, prepárate para un asedio de ofertas en juguetes y en DVD’s de Disney. ¿No lo habías pensado?

Los hábitos a veces son buenos y nos ayudan a resolver problemas de forma automática, y a veces son malos y nos conducen hacia la ruina. Hay muchas técnicas para modificarlos a nuestro favor, pero para que funcionen primero debes saber lo que tienes que modificar. Esperamos haberte ayudado en esta tarea.

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