La presencia de los juegos de azar en la historia de Aragón

Los juegos de azar se han convertido en un fenómeno social. Hoy en día, el juego tiene múltiples caras. Desde las tradicionales máquinas tragaperras, pasando por las apuestas deportivas, el casino o hasta el juego online. Unas modalidades que no han dejado de crecer en Aragón en los últimos años. Sin embargo, el juego ha acompañado a los aragoneses a lo largo de la historia, siendo una forma más de llenar el tiempo libre. Aunque la legislación ha tratado de restringirlos, controlarlos e incluso erradicarlos desde el Imperio romano, especialmente por ser una actividad contraria a la moral social y a la religión, estos han sobrevivido hasta nuestros días siendo unos fieles compañeros de los aragoneses.

El juego siempre ha cautivado a las personas. De esta forma, no es de extrañar que también fascinara a los judíos aragoneses durante la Baja Edad Media. Este último periodo de la Edad Media, los juegos de azar fueron uno de los pocos entretenimientos de la época para ocupar el tiempo libre. Esta forma de ocio formó parte de la vida cotidiana en las ciudades medievales aragonesas, donde vivían una minoría de judíos. A pesar de ello, los judíos tenían vetado el juego, tanto por su religión como por la ley civil. De hecho, la Ley judía sólo permitía a los amantes de los juegos de azar jugar en días festivos laborales, en días medio festivos y en acontecimientos importantes de la vida, como una boda. Aunque los rabinos mostraban una cierta permisividad con aquellos jugados que practicaban el juego de forma ocasional y esporádica.

Las casas públicas de juegos de azar en el Aragón medieval

Hoy en día, los aragoneses pueden disfrutar de 116 salones de juego, además del Casino Zaragoza, para disfrutar de los juegos de azar, aunque la mayoría de los jugadores apuestan cada vez más por los casinos online. Una accesibilidad que en la Baja Edad Media era impensable, ya que los judíos aragoneses tenían que acudir a las tahurerías. Una tahurería era una casa pública de juegos de azar que se arrendaba por cuenta del rey o de los municipios que gozaban del privilegio de tenerlas para sus habitantes. En la Corona de Aragón se permitieron las tahurerías municipales, donde se jugaba a cambio de parte de sus beneficios. A pesar ello, estos lugares fueron prohibidos en 1283 por el Privilegio General de Aragón.

El rey Fernando I suscribió la prohibición de las casas públicas de juegos de azar en las cortes aragonesas reunidas en Zaragoza en 1414. A raíz del auge que el juego que había alcanzado en el Reino de Aragón, el monarca también prohibió incluso los juegos de dados. Una prohibición que únicamente se levantaba en determinados días festivos, como era el caso de la Navidad o el período de tiempo comprendido entre Nochebuena y la fiesta de la Aparición. Estas excepciones recuerdan a lo que los romanos hicieron en las Saturnales, las importantes festividades romanas que se celebraban del 17 al 23 de diciembre en honor a Saturno. A pesar de ello, esta norma no se cumplió en los territorios de la Corona de Aragón, ya que siguieron existiendo tahurerías en Zaragoza, Huesca, Barcelona, Lérida, Valencia y Barbastro.

La prohibición de los lugares oficiales de los juegos de azar, concretamente de las tahurerías, provocó la apertura del juego a las casas, calles y plazas aragonesas. La pasión por el juego era igual en la judería y en la morería, como en la ciudad cristiana. Además, las tabernas heredaron el papel de las tahurerías como lugar de encuentro, especialmente por la noche, una vez terminada la jornada laboral. Con apenas unos dados, con o sin tablero, y algunos jugadores expertos se montaban timbas nocturnas en las tabernas aragonesas para disfrutar de esta modalidad tan popular en la época.

El juego como comprensión de los sistemas sociales

Aunque muchas personas no lo crean, el juego constituye en la historiografía actual un elemento más para comprender los sistemas sociales. Gracias a los juegos de azar podemos comprender mejor la evolución social, económica, política e ideológica de una determinada sociedad, como puede ser el caso de la Baja Edad Media. Sin ir más lejos, hoy en día podemos encontrar libros de cuentas de la Aragón medieval donde se incluyen en la sección de ingresos ordinarios los ingresos aportados por el arriendo de las tahurerías y de los lugares de ocio de gestión municipal, como es el caso de las tabernas. Al fin y al cabo, el juego constituía una de las acciones más importantes y con más número de significados de la sociedad medieval.

Los juegos de azar han sobrevivido hasta nuestros días, gracias a su rápida adaptación a los nuevos tiempos. Por ejemplo, las clásicas máquinas tragaperras han dado paso a las slots online, que se pueden encontrar en multitud de operadores como por ejemplo el casino online de 888, que permiten a los jugadores disfrutar de esta modalidad de juego desde cualquier lugar y en cualquier momento del día a través de un dispositivo móvil con conexión a internet. De esta forma, los juegos de azar también son un reflejo de la sociedad actual, caracterizada por los continuos avances tecnológicos. En el futuro, los historiadores podrán comprender nuestra sociedad a través de esta forma de entretenimiento que ha cautivado a todas las generaciones, especialmente a los nativos digitales.

La aparición de los juegos de azar online ha revolucionado la industria del juego, así como la forma en la que los aragoneses se entretienen en su tiempo libre. Un ámbito digital donde los jugadores pueden disfrutar de una experiencia de juego única e irrepetible, además de muchas ventajas respecto a los establecimientos de juego tradicionales. Un avance tecnológico, especialmente la irrupción de los dispositivos móviles, que ha llevado a los juegos de azar a un nivel mucho más accesible para todos los aficionados a estas modalidades de juego. Unos juegos de azar que llevan mucho tiempo entre los aragoneses, como hemos podido comprobar con su presencia en la Baja Edad Media, y que seguirán formando parte de su tiempo libre a medio y largo plazo. 

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