Nuestra vida con los smartphones

Hemos llegado a un punto en el que no podríamos vivir sin nuestros móviles. Tenemos media vida guardada en él.

Nuestros viajes y nuestro día a día se pueden ver en fotos y videos, nuestra agenda telefónica, mensajes con personas muy importantes para nosotros, y a veces documentos de vital importancia.

A través de este diminuto dispositivo podemos desplazarnos al otro lado del charco, trabajar, entrar en la red, ver y hablar con la gente que nos apetece y que hace mucho que no vemos.

Pero todo eso sería imposible sin las tarifas de móvil que nos ofrecen muchas compañías.

¿Cómo ha evolucionado nuestra vida con los smartphones?

Hace un tiempo atrás, cuando tener móvil era todo un lujo, solo existían 3 compañías telefónicas que nos daban las opciones de poder llamar y enviar mensajes de texto a un precio asequible.

Pero los tiempos han ido avanzando y con ello las compañías se han visto en la tesitura de ir renovándose a medida que ha ido avanzado la vida y las tecnologías.

Recuerdo que al principio nuestros móviles eran armatostes con 3 funciones: llamar, coger llamadas, y enviar mensajes de texto.

Algunos tenían la suerte de poder tener algún juego integrado, pero dependía de la marca y el modelo de teléfono.

Poder llamar ya era todo un logro, y enviar mensajes era lo más.

Sin embargo, comenzó a aparecer el 3G y el 4G (pronto tendremos con nosotros el 5G) y tanto las compañías telefónicas como los fabricantes de teléfonos móviles tuvieron que reinventarse e innovar.

Los dispositivos comenzaron a cambiar de forma, de formato, y cada vez son más las ventajas que tenemos con ellos.

Hoy en día se han convertido en un objeto indispensable para nosotros. Si perdemos nuestro dispositivo perdemos una vida entera.

Suena exagerado, pero es así. Echamos mano para sacarlo del bolso o del bolsillo del pantalón, y si no lo notamos o no lo encontramos nos entran los sudores.

Pasamos una media de 4h diarias enganchados a nuestros smartphones, parece que no sea mucho, pero si contamos las horas libres que tenemos al día entre obligaciones y el descanso, es bastante.

Por un lado, la esencia de hablar, mantener una conversación en persona, o escribir cartas se ha perdido.

Cuando vamos a cenar con amigos, solo hay que vernos y echar un vistazo a nuestro entorno. Todo se comparte a través de redes, y todos tienen el dispositivo en mano mientras hablamos entre nosotros.

Cada vez son más las aplicaciones que nos facilitan buscar y encontrar informacion e imágenes de todo tipo.

Se podría decir que se ha desarrollado cierta adicción hacía este dispositivo.

El uso excesivo del smartphone puede ser muy perjudicial para el usuario. Los jóvenes son los que más sufren las adicciones tecnológicas.

Ahora todo funciona a través de nuestro teléfono móvil. Cualquier información que quieras saber, internet te ofrece la opción de buscarlo en Google.

Pero por otro lado tener un smartphone nos ha facilitado mucho las cosas. Es cuestión de intentar buscar el término medio.

Poner algunas reglas y dedicarnos por partes iguales a lo que nos hace feliz sin tener que recurrir para todo a nuestro dispositivo móvil.

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